miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Era verdaderamente mala suerte?


Llevo casi dos semanas igual, con mala suerte. Haga lo que haga las cosas no me salen del todo bien, y pensaba que era algo pasajero, pero al final ha sido un día, tras otro día  tras otro día. Si me quedo a dormir en algún sitio, me tengo que poner malo de la barriga. Si tengo un par de semanas este cuatrimestre con prácticas a tomar por saco de donde vivo, se me va a estropear el coche nada más empezar. Si salgo con tiempo de casa, me voy a perder. Si me quitan las clases de un viernes me van a poner una práctica. Poco puedo hacer más por torcer la cabeza, pero el ver las cosas desde otro ángulo no me sirve para contemplarlas mejor.


Entonces, hace un par de días me acordé de una frase que mi autor favorito le hacía pronunciar a uno de los antihéroes que protagonizan sus novelas: "Tienes que tener en cuenta la posibilidad de que no le caigas bien a Dios." Y eso... eso no puede ser.

Yo soy de los que piensa que después de algo bueno siempre viene algo malo. Que tras un día de dicha llegará un día de desgracia, y que todo pasa porque en el mundo deben de haber cosas buenas y cosas malas, para equilibrarse. Todo gira en una especie de círculo que podríamos definir como una balanza, y que define nuestro momento. Por cada "pro" podemos encontrar al menos un "contra", otra cosa es que queramos verlo, y por cada "contra" podemos encontrar un "pro".

Las cosas buenas nos hacen disfrutar de la vida, nos hacen estar alegres, liberar endorfinas, descargar adrenalina y "dejar de sentir". Digo "dejar de sentir" porque realmente si solo nos pasasen cosas buenas dejaríamos de ser humanos, al final no disfrutaríamos de nada. Es como cuando te compras una camiseta, que como mucho, y con la camiseta más bonita, te puedes alegrar los primeros cinco minutos, no disfrutamos; si se te rompe cualquier camiseta puedes estar lamentándote meses. Vete de rebajas, cómprate 20 camisetas de golpe y a ver cuánto te alegras por cada una.

Lo malo nos hace darnos cuenta de todo lo bueno. Suena raro, pero hasta que no se rompe esa camiseta no te acuerdas de lo bien que te quedaba y con todos los pantalones con los que la podías combinar. Lo malo ,además, nos hace aprender, o eso dicen. A mí me gusta creer que lo malo nos hace tocar fondo poco a poco, y alguien solo puede comprender lo bueno que es ser una persona racional cuando sabe lo que se experimenta al estar cerca del fondo.

Dicen que el fondo es aquel lugar de salvación del que sabes que solo puedes salir, no puedes hacer nada más, salvo claro, permanecer hundido. Entonces tiendes a comprender que andar hacia delante es el mejor de tus males, y que el pensar en positivo es el único regalo que no se te ha arrebatado. Así se debió fraguar la primera esperanza, y ese es el regalo del desgraciado. Al fin y al cabo pienso que la concepción del fénix tuvo que tener un origen similar a eso, en la idea de tocar fondo para más tarde poder recomponerte.

Mi mala suerte es de risa, no me la creo ni yo. Me hago mayor, y me da por quejarme, porque está de moda, y no me doy cuenta de que todo lo que tengo a mi alrededor me hace un privilegiado a todos los niveles. Que si encuentro algo de lo que me puedo quejar lo hago, y a eso le llamo mala suerte. Simplemente han sido dos semanas de coincidencias que minan la moral de cualquiera a corto plazo, y que me llevan a disfrutar pensando que mañana puede ser un buen día.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Cómo te cambia la vida cuando tienes 20 años

Hace 11 días estaba un poco nervioso por todo lo que se me venía encima. Era 6 de octubre y para mí eso suponía la frontera hacia una etapa muy grande e importante de mi vida, los 20. Yo soy de los que piensa que no hay una "crisis de los 20", aunque muchas veces bromee con ello, pero lo que sí que pienso es que los 20 años es una época en la que comienzas de verdad a adquirir muchísimas responsabilidades, y en la que te encuentras con millones de cambios.

Sin ir más lejos, mis padres. Mis padres acabaron la carrera con 22 años, ambos. Mi padre estuvo trabajando, hizo un máster y tuvo que hacer el servicio militar; mi madre realizó otro máster y empezó trabajando de becaria para la universidad. Me concibieron teniendo 25 y 24 años, y les había dado tiempo a hacer todo eso y a casarse.

Tengo 20 años recién cumplidos. Hace un par de años largos me tuve que dejar mi mayor pasión para centrarme en los estudios, porque no tenía más tiempo. Desde entonces me dedico a estudiar, tan solo a eso. Dentro de 5 años, con suerte y constancia, estaré haciendo la residencia de la especialidad que me toque, intentando sacarme un doctorado. Dentro de ese tiempo me encantaría poder estar haciendo también un máster que tengo en mente, y me gustaría independizarme de mis padres y dejar de darles por saco, en el apartado económico también, por supuesto. Me encantaría hacer tantas cosas cuando pienso en el futuro...

Y lo más importante es que no puedo dejar pasar la vida que se me está dando. Mi mayor sueño no es el de ser un gran profesional, sino el de ser un mejor marido y padre. No concibo mi vida sin ello, y creo que es lo que me haría mayor ilusión.

Pero entonces... ¿me va a dar tiempo a todo? Ni idea. Ojalá me diese tiempo, pero para mí la frontera de los 20 es aquella a partir de la cual tengo que empezar a plantearme la vida desde otra perspectiva. Ahora es cuando empiezo a concebir todos mis sueños como algo más que probable, posible, porque quiero cumplirlos. Ahora es cuando me tengo que poner serio y empezar a tomar responsabilidades ante todo lo que tengo delante. Pienso que esta mentalidad es lo que me tiene que echar una mano en esto, y espero mantenerla.

Ahora sí, todo poco a poco, que a trompicones no se llega a ninguna parte. Soy consciente de ello.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Se acaba el sol y vienen los pimientos infectados, de nuevo.

Dicen que cuando estás a gusto se te pasa el tiempo volando. Es cierto, completamente. No sé exactamente si el tiempo al final se pasa volando, o pasa corriendo, o se coge un AVE, pero vamos, que cuando uno está bien el tiempo pasa, pasa muy rápido. Lo peor es que el tiempo que pasa no vuelve ¡Bendito verano! Ya te echo de menos.

Empecé el verano desconectado de todo, me moría por evadirme y perderme en cualquier remoto rincón del planeta donde no tuviese que ver más apuntes y libros, y donde no estuviese pegado a la mala influencia que es el Internet a todas horas. Funcionó.

Ha pasado ya Julio y Agosto, y a lo tonto prácticamente me ha desaparecido también Septiembre, y prácticamente no me he enterado. Hasta hace10 escasos días estaba en la playa, tomando el sol y paseando por la orilla. Y pensar que no me acordaba de las clases..., y pensar que mi mayor preocupación era la de llevar algo de suelto para tomarnos por la noche un limón granizado y una tarrina de "vainilla choc y cookies"... Cuando estás demasiado bien todo pasa demasiado rápido.

Ahora ya llevo una semana de clase, y me encuentro más enchufado que nunca. Miré las asignaturas que iba a tener este curso justo antes de empezar la universidad, y me di cuenta de que a partir de Enero empieza la carrera en sí. No sé si me explico, pero la verdad es que en mi carrera los dos primeros años son un cúmulo de materias que establecen un conocimiento base, son muy generales, y realmente parece que nunca le vas a encontrar sentido el estudiar tales cosas. Me siento como si realmente tuviese que hacer dos años y medio de preliminares, más o menos, y ahora por fin voy a entrar con todo en lo que me gusta.

A todo ésto, me encontraba ahora mismo en clase, y entonces la profesora ha empezado a hablar del estudio de los serotipos de unas bacterias conocidas como E. Coli. Resulta que gracias al estudio de esos interesantes serotipos se descubrió que aquellos pimientos infectados no pertenecían a España, sino que la culpa era de otro país por una vez. Entonces, de pronto he pensado: "Ésto sigue siendo un coñazo, y me importa una...". Entonces me he puesto a escribir, de ahí ésto...

Quedan 17 días ahora mismo para mi cumpleaños, y técnicamente nos encontramos en jueves y mañana empieza el fin de semana. A cada segundo que pasa me creo mayores expectativas con este año, y es que va por el camino de ser uno de los mejores.

martes, 31 de julio de 2012

Cerrando por vacaciones

Debería haber hecho esto realmente hace un par de semanas, cuando me mudé a la playa donde no tenía Internet, pero realmente necesitaba desconectarme de todo esto a lo que estoy conectado durante todo el año. 

Ahora mismo llevo dos semanas increíbles, descansando, geniales. Y mañana me voy al Arenal Sound con mis amigos, para volver en una semana a mi vida relajada en la playa con... ella.

Soy feliz, así que nos vemos por Septiembre.

lunes, 18 de junio de 2012

Cosas que decir.

Hay muchos días en los que me levanto ya con la palabra en la boca , me da por hablar mucho en esos momentos, por cualquier cosa, sepa de ella o no. Es cuando me doy cuenta que tengo muchas cosas que decir, y muchas más cosas que contar sobre mis recuerdos, sobre mis reflexiones, sobre mi vida. La lástima es que en esos días tengo tantas cosas en la punta de la lengua que no tengo tiempo de escribir, siempre lo intento dejar para otro momentos, además de que nunca es sobre un solo tema, sino que abarcaría el mundo entero en el caso de que me pusiese a ello.

Al menos otro par de días al mes me pongo a ver vídeos o entrevistas de esas personas que están por el mundo que tiene algo que decir, y que se dedican a ello, a decir cosas, contar historias, compartir recuerdos, cualquier cosa. Me parece una de las ocupaciones más bonitas y menos reconocidas, porque consiguen mucho más de lo que en un principio ellos pretendían: Ellos consiguen que reflexiones sobre ti, que aprendas a ver la vida de otra forma, que sueltes una lagrimilla por quien has de soltarla, y además consiguen alegrarte por la sencillez con la que normalmente ven la vida.

Ya tengo mis vídeos favoritos sobre esas personas, las mejores entrevistas, las mejores charlas, las mejores explicaciones e historias; y lo mejor de todo es que con cada día que pasa surgen más personas que tiene algo que decir, y que si se graba acabarán formando parte de un trocito de mi mes, ya sea un simple vídeo de 10 minutos, uno de 20 con cortinillas o una larga charla de hora y media. De esta gran forma me divierto, a la vez que aprendo a escuchar aquello que merece la pena.

Lo curioso de estas personas es que tienen una sola cosa que decir, solo una, y siempre lo acaban diciendo de la misma forma, por muchas charlas diferentes que den en muchos sitios, en todas las entrevistas y charlas van a hablar de la misma cosa, porque es "la cosa" por la que han decidido hablar, es de lo que más saben. Otra cosa muy curiosa es que cada persona que les escucha puede sacar una interpretación diferente de lo mismo, cada persona se queda con una parte de la historia, o con una frase de la charla, y ahí es donde radica la diversidad de opinión, entonces solo nos queda compartir.

Yo aun estoy buscando esa cosa de la que pueda estar hablando toda la vida, una vez tras otra, y de la que nunca me vaya a cansar. Sé que me va a costar mucho tiempo, y que puede que nunca la encuentre, que es lo que le pasa a la mayoría del mundo, pero no pasa nada, tengo toda la vida por delante menos unos pocos años que ya he gastado. Lo verdaderamente importante es que tengo claro que quiero tener cosas que decir y que compartir.

jueves, 14 de junio de 2012

Soy indeciso, nervioso y vergonzoso.

Desde el primer momento de mi vida que recuerdo he sido nervioso. Yo creo que nací con ello, hasta nací con prisas siendo el primer hijo de mi madre. A mi abuelo no le dio tiempo de comprarse una cazadora nueva, y cuando llegó a ver cómo iba el parto yo ya había salido. Entonces supongo que había pensado que fuera el mundo sería de otra forma, que me mirarían raro, y por vergüenza crecí. Era un bebé enorme cuando nací, 4.2 Kg. o una cosa así, aunque el record de la familia lo tiene mi primo con 4.5 Kg., un máquina.

También he sido siempre vergonzoso para todo lo relacionado con desconocidos, o conocidos que vuelves a conocer de otra forma. Para mí simplemente el tener que quejarme de cualquier cosa a una persona que no conozco no me sale, pedir cualquier cosa a un camarero en ocasiones se me hace eterno, y no solo eso, ya no hablemos de personas que no están en su oficio. Realmente no sé cómo he conseguido tener los amigos que tengo, supongo que por suerte, porque de los que conozco a muy pocos me he acercado para decirles cualquier cosa, y si lo he hecho sería porque la inseguridad de los demás me hace tragarme mis chorradas. Tengo vergüenza, pero siempre he estado bien seguro de mí mismo.

Los nervios se manifiestan en mí de una forma muy obvia: MIS UÑAS. Por fuera muchas veces no parece que sea una persona demasiado nerviosa, eso sí, no me mires las uñas. Mis uñas con diferencia la peor parte de mi imagen, peor que el gallo que me queda todas las mañanas en el lateral derecho de la cabeza por la almohada y que nunca me bajo. Mis uñas no tienen una explicación, más bien tienen muchas excusas detrás, y suele ser por cuestión de épocas. Cuando me pongo nervioso por cualquier cosa mis "UÑAS" pasan a ser  "uñas", y el problema es que a partir de ahí ya no dejo que vuelvan a ser largas (todo lo largas que las he podido llegar a tener). Mis nervios siempre van para adentro, pase lo que pase, se me notan menos que la vergüenza incluso, tengo buen autocontrol para eso, pero lo exteriorizo por mis apéndices también llamados, en ocasiones, dedos. Yo creo que hace unos años era tan nervioso, tan nervioso, tan nervioso, que los nervios por hacerme mayor hicieron que dejase de crecer, y así me he quedado.

Por último la indecisión. A no ser que tenga una cosa MUY CLARA, a todo le doy vueltas. A las cosas que tengo claras también les doy muchas vueltas, pero es diferente, porque entonces lo que en un principio me gusta acaba por encantarme cada vez que lo pienso, y lo que odio lo acabo por aborrecer. Las cosas que no tengo claras son mi perdición. Cuando no tengo claro si quiero bocadillo de tal o de tal me cuesta demasiado elegir, porque no lo tengo claro, porque siempre me apetecen los dos, igual que con las dos prendas que he visto que me gustan y que me pruebo en una tienda de ropa. Eso sí, yo soy de los que defiende que cuando una cosa la tienes realmente clara, tienes que ir a matar por ello.

La próxima vez que me digan que no tienen ajoaceite en un restaurante para ponérmelo con mi tortilla de patatas en el bocadillo voy a meterme en la cocina a hacerlo yo mismo casero. Y mientras, intentaré vivir lo mejor que pueda con mis nervios y mis cosas.

lunes, 11 de junio de 2012

Buscando placer a las cosas.

Hace más de un mes que no escribo nada. Simplemente nada. Pero estoy sano, ¿eh? No he tenido mi mejor época simplemente es eso. Me encerré y bloqueé de cara a exámenes, y no me daba cuenta que realmente ese era mi problema: "bloquearme". Llevaba bloqueado, o embotado, o mellado, puede que demasiado tiempo, y era momento de realizar algunos cambios. Lo necesitaba.

El otro día me entregaron las notas. El resultado fue peor incluso de lo que me esperaba poniéndome en la peor de las situaciones. Cuando pasa ésto te pilla un poco a contrapié, yo al principio no tenía ni idea de qué tenía que hacer en ese momento, me quedé perplejo porque mi esfuerzo se había quedado en nada, en mierda, pero menos mal que dormir y un buen consuelo te cambia siempre la perspectiva de todo. He suspendido 3 asignaturas en este cuatrimestre, por las cuales voy a tener que pasarme estudiando otro mes entero. Además dos de ellas podrían ser consideradas las más densas y difíciles. Al principio lo veía mal, pero he comprendido una cosa: Mi sueño es ser un buen profesional de mi carrera, y hay pocas cosas que puedan llegar a ser tan buenas que pasarte un mes estudiando una carrera que amas. Podría quejarme, podría simplemente pasar de todo y dejarme esas asignaturas para el año que viene, podría encerrarme a desgana y forzarme a pasarme el día cara a los apuntes, pero entonces perdería la gracia todo. Pienso que cuando estudias una carrera no se hace como obligación, o al menos no se debería hacer por eso, sino que se ha de hacer por placer, para orientar tu futuro hacia lo que quieres hacer. Cuando estudias lo haces para el bien de tu futuro, es como una inversión, y es genial conocer cosas buenas. Así que he suspendido 3 asignaturas, pero eso me ha hecho darme cuenta de todo lo que deseo convertirme en quien seré en unos cuantos-bastantes años, simplemente YO.

Hay tantas cosas que quiero hacer en el futuro a partir de este momento, y quiero ser consciente de todas, además de realista. Quiero hacerme una lista mental cada cierto tiempo con todas las metas que tengo por delante, quiero cumplir todas mis metas, quiero ponerme más que sean imposibles, quiero destrozar esa imposibilidad. Quiero encontrar en cada pelusa de mi cuarto la motivación suficiente como para ponerme a barrer, y en cada página de un libro el deseo de leer. Le estoy empezando a encontrar el placer a las cosas, simplemente poniéndole una sonrisa a todo.

Hay varias cosas que he aprendido en este tiempo:

  • Todo empieza, acaba y vuelve a empezar, es un ciclo. Excepto las teorías de psicología, que solo empiezan.
  • Sigo odiando la psicología, pase lo que pase no me motiva.
  • Cuando se cierra una puerta, se abre un ventanal.
  • Las sonrisas cambian el valor de una persona.
  • Hay veces en los que la gente ha de encontrar una motivación, y hay otras veces en las que la motivación encuentra a alguien.
Intentaré actualizar el blog más a menudo, pero tengo un mes intenso, así que se hará lo que se pueda.

martes, 15 de mayo de 2012

Bloqueo Mental

No sé qué me pasa últimamente, que ando "bloqueado". Me he convertido en un soso que se limita a pensar en las mismas cosas, en mis preocupaciones y poco más. Ya no encuentro nada original sobre qué escribir, es más, ya no me viene nada sobre qué escribir, original o no. En nada empiezo exámenes y tengo mil cosas en la cabeza.

Simplemente un momento de bloqueo.

Tendré todo julio para pensar algo, y sino me lo inventaré de lo aburrido que estaré. Mientras, estudiaré y jugaré al DIABLO 3.

viernes, 20 de abril de 2012

BAY LIFE vs SHIT HAPPENS

Me gustan mucho las expresiones americanas, bueno, en general me gusta mucho el inglés y muchas de las cosas que tienen que ver con la cultura anglosajona, pero no me gusta todo. Recuerdo que hace 4 años, este verano harán 5, me fui a Canadá con el objetivo de mejorar mi inglés, y lo hice, y cuando me volví a España tras un mes mi "Padre Postizo" me regaló un libro lleno de expresiones hechas en inglés, desde entonces me gustan mucho más.

Estas dos frases hechas son diferentes en muchos sentidos, y para mí representar dos de las actitudes que se pueden tomar ante la vida, ante el día a día o ante cualquier cosa. Ahí va:


BAY LIFE




"Bay life" es una frase hecha que proviene de la propia bahía de San Francisco. Es algo así como decir: "me la pela" o "paso de todo". Es cuando no le das importancia a algo que de hecho es muy importante. No darle demasiada importancia a las cosas no es bueno, aunque no es malo si se hace con cabeza porque hoy en día a muchas cosas se les da demasiada importancia, y las actitudes así hacen que realmente reflexionemos la importancia real de cada cosa. También es verdad que cuando te toca convivir con un "BAYLIFE" por una parte te diviertes mucho, pero a la hora de ponerse serio es una putada.


SHIT HAPPENS




A mí me gusta mucho más esta expresión, y supongo que muchísima gente la prefiere. "Shit happens" es algo así como: "Así es la vida". Lo que quiere decir esta frase hecha es que en la vida te van a pasar miles de cosas, algunas buenas y otras malas, pero no te puedes quedar solo con las malas, sino que tienes que afrontarlas, ya que ese tipo de cosas tal como vienen se van. Esta actitud es realmente la que mueve el mundo, la que todo el mundo debería seguir para dejar sin empleo a los psicólogos, es un tipo de actitud que busca el volver a empezar a pesar de que hayas salido jodido, porque como lo podrías traducir literalmente "la mierda ocurre".


Hay muchas otras actitudes que puedes tomar ante la vida, pero no me apetece demasiado poner a buscar.

jueves, 19 de abril de 2012

"A ver si algún día cambian las tornas"

Ayer por la tarde, después de bajar a correr, salí de casa de nuevo para ir a comprar una barra de pan al supermercado. Cuando me disponía a pagar en la caja entró un hombre, cuarentón, hecho un asco, drogadicto (hay cosas que se notan), que quería una botella de agua. Estaba hecho un asco, no por su apariencia, ya que iba vestido de una forma muy normal, con el pelo cortado, y no olía para nada mal, pero era lo consumido que estaba lo que producía su estado.

Cuando había cogido la botella de agua, fue andando hacia la caja, y aunque en un primer momento parecía que iba a marcharse sin pagar, finalmente decidió colarse de la única persona que se encontraba en la cola, un pobre chico (en comparación, que no de edad) que no tenía la culpa de nada. El problema es que quiso colarse cuando la cajera ya le estaba atendiendo al chico, lo cual resultaba imposible, sin embargo él decidió encararse al chico al ver que no le dejaba pasar, le soltó un par de cosas y dijo: "A ver si algún día cambian las tornas".

Eso me hizo pensar.

No quiero culparle de su adicción a él mismo, porque no me sé su vida, no sé el ambiente con el que convive, ni sé en qué condiciones comenzó a consumir, no sé nada de ese hombre. Lo único que sé de él es que está enfermo, y que con esa edad es muy difícil que salga para delante. Entiendo que él puede ver cómo la sociedad le margina, por drogadicto, pero ¿acaso no es la droga una forma más de automarginarse? ¿Acaso alguien ha llegado alguna vez a la fabulosa conclusión de que algún tipo de droga puede incrementar tus aptitudes intelectuales y convertirte en una máquina social?

Este hombre me dio pena, parecía como si en cualquier momento se fuese a consumir. Notabas en sus ojos como un hambre y una sed permanentes, no parecían conocer el término saciedad, pero el hombre estaba bien nutrido, o parecía. También denotabas también la falta de expresión, atención y motivación en su mirada, pero pensé que estaría con la cabeza en las nubes en ese momento. Entonces, por un minuto, bajó de allí arriba para decir:

- "Pues a ver si algún día cambian las tornas".

Y yo en mi cabeza pensé:

- "Recemos para que nunca pase nada parecido".

Shit happens.

martes, 17 de abril de 2012

Me siento tan vulnerable ahora mismo.

Ahora mismo me estoy desesperando por dentro. Me doy cuenta de que mañana mismo (hoy, dentro de unas horas concretamente) empezaré de nuevo mi rutina, y no me puedo dormir. Son más de las 3 a.m. y lo he probado todo, desde mediodesnudarme para ver si lo que me molestaba era el calor, hasta quitarme la almohada por si era debido al cambio entre esta cama y la de mi casa natural, joder, que me he quitado hasta los calcetines, pero es que sigo sintiendo cada arruga que mi cama sin hacer se empeña en recordarme. Ya sé que simplemente me he limitado a poner sábana encima de sábana, fijando lo que se debía fijar sólo, pero no creo que esa sea la razón para no dejarme dormir.

Son las 3.15 a.m. y ya no lo miro desde una perspectiva desde la cual pueda incrementar mis horas creativas, estoy irritado, me he puesto una música que me debería relajar, pero nada, he encendido la luz de mi habitación cuando estaba a punto de reventar porque quiero dormir, esa luz que he cambiado esta misma tarde con una bombilla nueva, pero entonces se ha vuelto a fundir, mierda. Definitivamente sé que mañana me odiaré por no haberme podido dormir esta noche, porque las clases van a parecerme interminables, un poco más que de normal. Supongo que me tomaré más tiempo que de normal para levantarme de la cama, pero es que con el panorama de esta noche no me queda otra.

Son casi las 3.20 a.m. y me estoy preguntando qué tengo que hacer ahora mismo. La música empieza a relajarme por fin, creo que el escribir un poco también ayuda, pero no me entra el sueño. Me doy cuenta de cómo cualquier cambio puede alterarme, incluso un cambio que no suceda, como conciliar el sueño. Me siento susceptible, me siento raro por una vez en mi vida. Me siento raro, me siento bien. Me siento como yo mismo soy al fin y al cabo, así que me siento genial, sentado en la cama y pensando cómo de grande será mañana mi dolor de cuello. Espero que no me sirva como escusa para no salir a correr, no quiero más escusas.

Tengo ganas de que mi rutina pase a ser otra, de nuevo. Dentro de nada llega verano, y después invierno, y todo pasa rápidamente, pero esta noche no, esta noche es rara. Esta noche es rara porque no me puedo dormir, y todo pasa muy lento.

Dentro de nada no estaremos ni siquiera aquí, y a mí solo me preocupa dormirme, vaya tontería.

jueves, 12 de abril de 2012

Me había dejado.

Desde que tenía 8 años he competido en waterpolo, 11 años han pasado. Antes de eso practicaba baloncesto, y nadaba, y alguna cosa más típica de niños, que si parque, que si cualquier cosa, los niños son hiperactivos. De todas formas dejé el deporte de buen nivel el año pasado, y este año he intentado continuar en otro equipo de waterpolo sin demasiado éxito debido a que los estudios me quitan demasiado tiempo.

Desde hace ya bastante la gente me lo decía, y es que me he puesto fondón. No me he puesto gordo-obeso ni nada por el estilo, sino fondón, rellenito, con carnes. Nunca le he dado demasiada importancia a mi aspecto físico, simplemente me gustaba, y ya, pero ahora es cuando realmente me he dado cuenta de que l que me gustaba ya no me gusta, que no estoy cómodo muchas veces conmigo mismo. Se nota que he engordado porque muchos de mis pantalones ya no me van, y porque algunos polos y camisetas me da vergüenza ponérmelos de lo apretados que me vienen ¿Cómo no me he podido dar cuenta hasta ahora?

Puede que ésto ya me pasase desde que me dejé el waterpolo, y me lo noté el año pasado, y por eso me puse a correr en Mayo hasta adelgazar bastante, pero ahora... No he mejorado mucho en el apartado culinario, cocino mejor, pero como más, y mi dieta no es que sea realmente variada, ni cubre todos los nutrientes esenciales, eso ya me lo hizo recordar una práctica de fisiología que me pedía analizar mi dieta. Además, no voy a entrenar, lo reconozco.

Entonces, mi pregunta desde hace unos días es: ¿Qué hago? Bueno, pues de eso se ha encargado mi padre, que ahora me hace irme con él a correr, desde ayer, y yo al principio me hacía el remolón, pero sé que lo necesito. Me estoy muriendo desde ayer de agujetas, pero es que lo necesito. Necesito sentirme bien conmigo mismo, porque lo he hecho siempre, y porque no sabría sentirme de otra forma.

Puede que ésto me dure dos días. Puede que mañana no, pero pasado ya no salga a correr, y cuando se acaben mis vacaciones vuelva a mi dieta de mierda junto a una falta intensa de ejercicio, puede. Entonces no me podré quejar, entonces solo me quedará lamentarme de no haber aprovechado las oportunidades que he tenido.

martes, 10 de abril de 2012

Se fue...

Mi mente aprovechó la huelga aquella que hubo y decidió irse de vacaciones.


Ahora mismo debe de estar por cualquier parte, y se ha llevado todas mis ideas. Si la veis dadle un toque, por favor.

martes, 27 de marzo de 2012

Anuncio Chino para el Año Nuevo.

Me han emocionado, así que tenía que compartirlo:


Al menos hay seres humanos que comprenden los mayores valores en la vida.

Acabar como humano en un mundo de Dioses.

Cada vez son más evidentes los errores personales en el mundo, al menos para mí. Supongo que es todo cuestión de percepción, y de experiencia social, y supongo que le llega a todo el mundo con el tiempo, pero no me acostumbro, lo siento, me cuesta. Son demasiados errores los que veo a mi alrededor, y ninguno nos salvamos, y no me da igual.

Yo creo que este es el problema que padece la humanidad hoy en día, nada de crisis, nada de hambre, nada de guerras; todo ello no es más que un conjunto de consecuencias fruto de nuestros esfuerzos por hacernos notar cuando llegamos. Querer evidenciar nuestros errores es precisamente nuestro mayor error, y es de las pocas cosas que hacemos durante toda nuestra vida. Así, somos capaces de esconder nuestras virtudes bien adentro, dejándolas tan solo para nosotros mismos junto a nuestro interés, como si de un niño egoísta se tratase. Por cada persona que hace algo nuevo, otros tres se esfuerzan por hacer que parezca que es fruto del interés, y por eso nunca llama la atención. Nos hemos acostumbrado a lo que está mal, lo vemos por todas partes en nuestro alrededor, y pienso que eso es lo que precisamente nos pasa factura.

Nacemos, crecemos, envejecemos y morimos, este es el orden de la vida, aunque con suerte puedes volver a nacer, y lo que no nos damos cuenta es que lo que permanecen son nuestros actos, y todo aquello que hayamos sembrado a nuestro paso. Es por ello que acumular no sirve de nada, ni ser arrogante, ni ser un vago, ni ser interesado, egoísta o borde, no sirve de nada. No sirve de nada porque la vida, como la conocemos nosotros, se acaba para bien o para mal, y nadie sabe qué nos pasará más allá de ese punto, pero lo que sí sabemos es que todo lo que dejamos en el mundo, y lo dejamos todo. Cuando alguien muere deja todo su dinero para que se lo beban, fumen o esnifen sus hijos, deja su colección favorita de libros para que sea devorada por las ratas en cualquier sótano, y deja su casa para que sea quemado por cualquier otro; y todo ello está bien. Entonces, lo único que es valioso son los recuerdos, así como los buenos momentos compartidos con buenas compañías. Eso es por lo único que se nos va a recordar cuando llegue el momento, lo único que al final vale la pena, lo único que verdaderamente pocas personas han aprendido a valorar.

Este no es un mundo de Dioses, sino un mundo de humanos, aunque parezca mentira. Se puede ir por la calle aspirando los aires de la gente de superioridad y de perfección. Como mundo lleno de humanos está lleno de errores, y tenemos que ser realistas y consecuentes con todos ellos, por lo que he dicho antes, y porque no hay nada peor que malos recuerdos cuando uno se va. ¿De qué sirve haber vivido si no queda nada bueno de ello?

Así, este mundo se puede definir como una afrenta continua, entre errores, perdones, difamaciones y buenos recuerdos, y así siempre, y si queremos dejar para el final el apartado de buenos recuerdos estamos en un error.

Las personas tardan una vida en acumular un buen recuerdo, y un segundo en borrarlo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Yo y mi manía de morderme las uñas.

Siempre aprovecho las noches en las cuales no me puedo dormir para tratar de actualizar el blog. O eso o cuando encuentro un momento de tiempo libre en el cual ando inspirado, el cual no suele suceder demasiado a menudo.

A pesar de mi entrada anterior, yo soy una persona que tiene infinidad de defectos, tantos que ni siquiera sé cuantos son, pero me da igual. La verdad es que estoy contento con cada uno de ellos, ya que me ayudan a construir mi personalidad, así que no los pienso cambiar nunca. Uno de esos defectos es el morderme las uñas, y creo que empezar a hacerlo, por imitación o por lo que sea, es una de las peores cosas que me ha pasado nunca, pero también una de las mejores.

Morderse las uñas es una forma de escape frente al estrés o a los nervios que puede ocasionar el día. No es porque la acción de morder la uña relaje, sino que te hace pensar en una cosa diferente que no es el propio problema, te aísla en cierta forma, y así se suele asociar como algo placentero. Para mí es placentero, me relaja, de verdad. Entonces surge el mono, o la adicción, o como quieras llamarlo.

Realmente la acción de morderse las uñas suele venir acompañada de la mano de personas nerviosas, entre las que me incluyo. Me muerdo las uñas cuando me agobio, o cuando pienso que las cosas pueden salir mal, o en exámenes, o en miles de ocasiones más en las cuales no estoy tranquilo. Cuando hablo de morderme las uñas, realmente me dejo muchas más cosas que muerdo, como bolígrafos, tapas de plástico, pajitas de refrescos, tapones de botellas, incluso de pequeño mordía el mando de la televisión dejando roídas todas las esquinas.

Para mí no es tanto un problema como una molestia. Lo único que me molesta es el aspecto de mis uñas, que es horrendo, no tengo uña en cuanto a penas porque me las muerdo exageradamente, pero después me pongo a pensar y tampoco debe de ser bueno para mis futuros pacientes que tenga mis uñas en esta condición, ya que puede llegar a ser una fuente de infección importante. Lo bueno que tiene es que tampoco se me queda "roña" entre carne y uña, pero tampoco me sirve de consuelo.

Una de las cosas que más rabia me de es cuando la gente te dice: "Tienes que dejar de morderte las uñas". De verdad, me dirijo a todos ellos que lo dicen, lo sé, sé que tengo que hacerlo. El problema no es saber que has de hacerlo, el problema es hacerlo. A mí morderme las uñas me relaja, es mi escape. Cuando estoy estresado es mi fuente de placer, me genera satisfacción. ¿Cómo puedes renunciar a una fuente de satisfacción? ¿Cómo puedes negarte a una vía de escape? Puedo negarme durante un tiempo, pero siempre vuelvo al mismo vicio del que me quejo. Me cuesta mucho negarme, y menos ahora que no práctico tanto deporte como antes.

Supongo que podré dejarlo algún día, o al menos moderarme, sin embargo este no es el momento. No puedo renunciar a esta guarrada de uñas siendo consciente de que no recibiré ninguna satisfacción al no mordérmelas.

Puede que sea cuestión de tiempo, o de madurez, pero tengo un problema.

jueves, 15 de marzo de 2012

Mi aportación personal al Ego.


Las personas cercanas a mí y que me conocen saben que tengo una gran facilidad para decirme piropos y no molestarme por lo que me digan, ya sabes, por el Ego. La cuestión es que tengo que trabajar siempre en ello, teniendo en cuenta siempre mis defectos por delante de mis virtudes, para poder ser consciente de ellos y no molestarme por factores exteriores. Como prueba de ello voy a hacer una enumeración de mis 100 primeros defectos, para que observéis, aprendáis y toméis ejemplo:

1. Soy mucho más guapo de lo que parezco, solo que nunca me arreglo como debería para no suscitar celos inapropiados.
2. Soy tan listo que no me preocupo por contar cosas chorras.
...
100. Soy demasiado humilde, realista, sincero y objetivo, y por ello me suelen tomar el pelo.

Y ya está, gracias.
Es que hoy estoy de buen humor, me voy a cenar con los amigos.

lunes, 12 de marzo de 2012

Un Mundo Ideal

Llevo unos días queriendo escribir algo, y tenía muchas ganas, lo malo es que sabía de qué quería escribir. Cuando sabes qué quieres escribir concretamente intentas darle forma desde un primer momento en tu cabeza, y si el resultado no te gusta no lo escribes. Eso es lo que me ha pasado. Ahora creo que más o menos…

Cuando hablo de “Mundo Ideal” no me refiero a “Mi Mundo Ideal”, sino al concepto de un Mundo idílico y perfecto para todos los seres humanos. Si “Mi Mundo Ideal” era utópico, este es simplemente un esbozo de un pensamiento, porque nunca podría darse. En mi Mundo ideal el centro del mundo sería yo mismo, naturalmente, sino que ahora he tener en cuenta a cada ser humano, y eso lo complica mucho más.

Yo parto siempre de la concepción del ser humano como ser malo, porque somos malos y egoístas en cada una de nuestras dimensiones. Simplemente porque lo somos, y yo el primero. Puede que haya una de cada diez personas que no lo sea, pero a esa le suelen decir que está enferma. En el Mundo ideal nadie sería egoísta.

En el Mundo ideal cada persona tendría las mismas oportunidades que otro. Cada rincón del planeta tendría un clima diferente, y serían las personas las que serían preguntadas por dónde quieren vivir según el clima. Los climas más abundantes serían los más demandados, y así se repartiría el mundo. Nada estaría lejos de nada, y a la vez tampoco estaría cerca, imagina poder viajar de un punto a otro del planeta con la misma facilidad que cruzas la calle, entonces daría igual dónde viviesen tus seres queridos y podrían vivir donde ellos quisiesen.

En el Mundo ideal la gente trabajaría con gusto, no por dinero. Simplemente la gente al nacer se vería impulsada por su vocación y ocuparía su lugar en la sociedad, contribuyendo con lo que realmente le gusta hacer. Yo creo que ese mismo es el problema de la sociedad de hoy en día, que no mucha gente hace para lo que realmente ha nacido, una pena.

La gente se movería por ganas de moverse, no por el afán de conseguir cosas materiales. No habrían materiales sintéticos, o no tantos, sino que buscaríamos las cosas naturales, aprovecharíamos la energía solar y se encontraría la solución a las baterías de hidrógeno y a la energía proveniente de la fusión nuclear, que es mucho más limpia y eficiente, teóricamente.

En mi Mundo ideal no se usaría el dinero, sino que la gente se movería por trueques según sus propias necesidades. El dinero abundaría, así que finalmente perdería todo su valor. Además, el dinero corrompe, porque nos creemos que es importante. Los servicios los proporcionarían las personas que están dispuestas a ello porque así ayudan a la comunidad, y la educación sería un tema muy serio, el cual vendría proporcionado por los ancianos según la experiencia propia de cada uno, porque lo que realmente importa estudiar es la práctica, la teoría está en los libros, y siempre puedes llevar uno contigo.

Ahora mi pequeña aportación de conceptos inexistentes. En el mundo ideal hay varias cosas que no de verían faltar: la teleportación, la generación espontánea, los vehículos voladores y los Pokémon. Así sí que mola el Mundo ideal.

Está más que claro que todo ésto que escribo no es más que una entrada en un blog. Es que ni siquiera debería de considerarlo como un objetivo hacia donde se tenga que avanzar, porque simplemente el mundo no puede, y no debe, ser nunca de esa forma. La perfección no existe. Habrían mejores formas de convivir entre nosotros y con el mundo comparando nuestra realidad con nuestros pensamientos, pero no tenemos que olvidar que lo que tenemos hoy por hoy es lo mejor que hemos podido lograr tras todos nuestros años de historia, y nos tendremos que esforzar todos para cambiar, no valen las ideas de unos pocos.

Gracias por leer mis chorradas de estudiante sin ganas, para más utopías mirar la propuesta electoral de alguno de los partidos políticos de hoy en día.

Atentamente.

martes, 6 de marzo de 2012

Rachas

Qué voy a decir que la gente no sepa ya de las rachas. Hay rachas buenas, otras no tan buenas, hay rachas de mala suerte, hay rachas de estar torpe, de estar afinado, de sentirte listo, de quererte, de no, hay rachas de todo. Realmente yo definiría una racha como una concepción subjetiva de un sujeto que influye sobre sus propios actos y que proviene de una repetición de un mismo patrón de conducta (pues quien es torpe se tropeza mucho, o una cosa así, digo yo).

Lo bueno que tiene una racha es que no se suele volver a repetir hasta bastante tiempo después. Si una racha se te repite no es exactamente una racha lo que tienes, sino un problema. Cuando pierdes muchas veces la lotería tampoco es una racha de mala suerte, sino que es la cruda realidad, tan cruda como queremos que sea si nos ponemos a ilusionarnos con sueños imposibles. Señores, hay que vivir la realidad, el momento, hay que vivir con lo que se tiene, de lo que se tiene y contigo mismo. Si cruzas la línea en una de esas cosas fracasas, en todo, y entonces no hay racha, no hay justificación posible. Lo bueno que tiene una mala racha es que con suerte consigues tocar fondo, y una vez has tocado fondo todo va para arriba, porque para abajo ya no puedes ir. Explico el tocar fondo como en una piscina, lo tocas y te impulsas para no ahogarte, y el impulso te lleva muy alto, más que con tus piernas.

Lo malo que tiene una racha es que puede llegar a hundir algo de tal forma que no se pueda recuperar. En vez de tocar fondo se rasca con él, algo así como el Titánic, pero sin chicos guapos-subnormales que se mueren congelados por no querer subir a la tabla de madera.

Lo más razonable es intentar saber en qué momento se encuentra una persona en cada momento de su vida y qué racha atraviesa, tan sencillo como eso. Da nosequé ver a los adultos comportarse como niños, y a los niños como adultos. Cada cosa tiene su momento en la vida, y hay que aprovecharlo. Cuando se tiene una racha buena hay que hacer todo lo posible por potenciarla, aprovecharla, maximizarla en el tiempo, lo que sea, porque eso significa que tú mismo piensas que puedes hacerlo todo, y quien quiere puede. Cuando se tiene una racha mala lo mejor es cambiar de aires, o irte a dormir también funciona.

Escribo ésto no porque haya tenido una buena o mala racha, es más, creo que llevo ya un tiempo atravesando una racha diferente de mi vida, yo la calificaría como muy buena, pero es entonces cuando los ***** trolls de cualquier videojuego cogen y empiezan a jfobfo chabfqbfuvkajbfjahbqui lbgnaviodlfnvmk...


PD: Entonces, ahora que pierdo tanto a ese juego, pues me he viciado al tetris. En algo tendré que perder TODO mi tiempo libre.

martes, 28 de febrero de 2012

1 año.

Se me pasó, pero hace un año y un par de días, el 26 febrero de 2011, creé este nuevo blog.

Tras 367 días y 4920 visitas,
MUCHAS GRACIAS.

La verdad es que quien diga que escribe porque le encanta no miente, pero tampoco dice la verdad, porque realmente lo que llena es ver cómo hay personas que disfrutan y se sienten identificadas con las palabras que salen de tu mente. Simplemente espero que la gente disfrute leyendo una milésima parte de lo que yo ya disfruto escribiendo. Ya será demasiado.

Edito: Para celebrarlo cambio las cabeceras. De momento quitaré algunas y pondré alguna otra dentro de unos días. Quiero dejar solo de las antiguas la de los 106, y ya se me irán ocurriendo más con el tiempo.