martes, 21 de junio de 2011

De vuelta a la piscina

Este sábado nos invitaron a participar en el torneo del Turia (mi antiguo equipo de waterpolo) a todos aquellos que en su día habíamos formado un gran equipo, y que ahora estábamos todos retirados. Era una especie de reencuentro entre amigos, y en la piscina, donde nos habíamos visto toda la vida, y no pintaba mal, así que todos nos apuntamos.


No os confundáis, los que van vestidos en la foto son mi entrenador y un jugador en activo, al igual que el de bañador oscuro del centro, que nos echó una mano porque no llevábamos cambios y las extirpaciones de pulmón salen caras. Gracias Borja, "Xenxu", Ausina (que no está) y Rubén.

Para los demás, me lo pasé genial. Hacía un año entero que no jugaba a este deporte que tantas alegrías me ha dado, y no me podía imaginar volver a la piscina de una forma mejor y más divertida, aunque en un estado tan lamentable de forma. De los tres partidos que jugamos ganamos uno, que no es poco. Enserio, gracias por todo.

Si es que en el fondo sigo siendo un enganchado al waterpolo. No puedo estar un año entero más sin oler a cloro.

PD: Mejor no pongo una foto de lo que eran nuestros cuerpos antes, porque daríamos pena. Sobra decir que hemos empeorado mucho en todo este tiempo sin entrenar...

sábado, 18 de junio de 2011

Familia, os quiero.

Buenos días por la mañana.

Desde pequeño he pensado que toda mi familia era normal, pero bueno, imagino solo a trozos. Creo que en parte tenemos un gran problema con lo de dormir: simplemente no nos gusta. Es imposible que nos despertemos todos los días hora y media antes de salir de casa por la mañana (a las 7 y algo), e incluso los fines de semana que no tenemos nada que hacer nos despertamos a las 8. Podría creer que ésto es normal, pero es que hoy me he levantado con muchísimo sueño, como toda esta semana y la anterior, y me niego a creer que lo normal sea levantarse a horas intempestuosas, cuando las luces aún no se han puesto por las calles. La demás gente no nos sigue. Mi padre dice que es que hay muchas cosas que tenemos que hacer esta mañana..., ¿cuáles?

La otra parte curiosa de mi familia es mi madre, ya que la parte de dormir es más de mi padre. Mi madre se quedaría durmiendo hasta las 12, pero se levanta siempre con mi padre. Mi madre es una de las personas más inteligentes y trabajadoras que conozco, pero también una de las más preocupadas y exageradas. Mi madre es de las que nos llama a cenar con la frase: "La cena está hechaa!!", cuando aún no ha encendido el fuego. Es friolera, y siempre para ella hace muchísimo frío (incluso en abril-mayo). El puntazo lo dio ayer por la noche. El contexto de la conversación es que mi hermano se irá hoy noche a Mallorca de viaje de fin de curso, como todo el mundo, y serás 6 días de discoteca, con alcochol, y sin nadie de responsable. Las frases que se me quedarán de ayer por la noche serán:

"Carlitos, ten cuidado que hay a gente que le operan y le quitan los órganos."
"No se te ocurra hacer éso que hacen los jóvenes ahora de tirarte del balcón a la piscina."
"El alcohol va destrozando el cerebro."

La peor parte de todo se la lleva mi hermano, que es un bocazas y un guasón siempre. Actualizó su estado de tuenti con una canción fruto de su imaginación al mismo tiempo que se la cantaba a mi madre. La canción era algo así:

"Me voy a emborrachar, a emborrachar y a drogarme,
voy a violar gente y a tirarme por los balcones."

En realidad le puso ritmo y todo. Entonces imagínate el panorama a las 12 de la noche en mi casa: mi hermano contento porque al día siguiente iba a irse a Mallorca, cantando su canción como una quinceañera cantaría un éxito de los 40 principales, mi madre indignada diciéndole que por publicar cosas así en las redes sociales se podía poner en problemas con la policía por premeditación y cosas por un estilo, y mi padre en el sofá del comedor, con su vasito de whiskey, de cara al televisor, y diciéndoles que no elevasen tanto la voz por la noche.

Familia, os quiero.

martes, 14 de junio de 2011

Decepción

Hoy, mientras hacía algo de deporte con mi padre me he puesto a pensar cosas:

He leído una y otra vez de manos de literatos y filósofos que lo que hoy en día sufrimos no es solo una crisis económica, sino también una crisis de valores. Y los valores tardan mucho más en recuperarse que la economía. Hoy en día todo nos impulsa a especular en el tiempo con cosas que ahora mismo no tenemos, y que a lo mejor puede que nunca tengamos, pero nos da lo mismo, porque en un futuro nos podemos hipotecar. Lo malo de todo es que soñamos con cosas imposibles, queremos vivir una vida de ricos sin serlo, y éso es lo que nos pasa factura luego. Por si pareciese poco es raro que la gente complete sus estudios en los años establecidos, y es que parece que la vida es muy larga y tenemos que aprovecharla bien... ¿Qué significa que sea larga? Larga va a ser para mis padres seguro, que son los que me procuran que yo viva como un rey, sin que me falte de nada, y lo más gracioso de todo es que no soy ningún rey para vivir como tal.


Bolsa, acciones, presupuestos..., me dan igual todas esas cosas. Puede que hoy esté algo crítico, pero es que pienso que nos centramos demasiado en cosas que no valen la pena.

sábado, 11 de junio de 2011

Un curioso y tonto experimento

Hoy me he levantado creativo, puede que demasiado. Debe de ser porque ayer me acosté más o menos tarde y hoy, posiblemente debido a la voluntad divina, me he despertado muy pronto sin necesidad de un despertador. Que me haya despertado creativo no quiere decir que me haya despertado trabajador, porque el día no me ha cundido nada, y debería haber estudiado.

Dentro de mi creatividad de hoy, he probado un experimento, que iba sobre la curiosidad y lo imbéciles que somos en muchas ocasiones. Cuando estaban peleando/jugando/haciendo-tonterías mis dos hermanos y mis padres en el cuarto de éstos últimos he escrito en un pañuelo de papel:

"Tonto quien lo lea."

Lo curioso es que se lo he dado a mi padre, y en el momento en que mi padre lo ha leído y se ha reído mi hermano ha saltado a por el pañuelo. Entonces se ha formado una batalla campal por sostener el pañuelo, mi padre lo tenía, mi hermano luchaba por saber qué era, y mi hermana le pegaba a mi hermano aunque seguramente no sabía que había un papel de por medio. Cuando han parado mi hermano ya lo había leído, y le ha hecho gracia, entonces mi hermana ha preguntado: "¿Y éso qué es?", mi padre se lo ha enseñado y ella también se ha reído. Entonces mi madre aparece en escena, mi padre le da el pañuelo y ella lo lee, se le queda cara de decepción (en realidad no entiendo qué esperaba encontrarse allí) y me lo intenta dar. Yo digo que lo tire, lo deja en una cómoda, y entonces lo recupero.

Lo llevo a mi cuarto y escribo un par de líneas más en el pañuelo de papel. Entonces el pañuelo queda algo más arrugado de como lo había dejado yo en un principio, y con otro texto. Ponía:

"Tonto quien lo lea,
lo has leído y lo sabes
no intentes disimularlo."

El procedimiento no iba a ser el mismo, eso es obvio. Entonces se me ha ocurrido una idea: he visto un mueblecito que se encuentra en mitad del pasillo y he decidido dejarlo ahí, como si fuera un pañuelo normal, pero con letras. Uno por uno, los miembros de mi familia han ido pasando por el pasillo, y no se daban cuenta de la existencia del pañuelito hasta que llegaban a la altura del mueble, entonces lo cogían, lo leían, se daban cuenta de lo tontos que parecían, y entonces se marchaban dejando antes el pañuelo en el mismo sitio donde lo habían dejado. Con ésto he llegado a la conclusión de que si te dicen que eres tonto, pues tú lo asumes, sin ayuda de nadie, pero también quieres que otra persona se sienta igual de tonto que tú, así no eres el único.

Tras hacerles sentir por dos veces tontos, he intentado una cosa más. He plegado el pañuelo por la mitad dejando ver solo una letra, no me acuerdo cuál era, y lo he vuelto a dejar en el mismo mueblecito. Aquí me ha sorprendido el resultado, ya que solo mi madre y mi hermana han vuelto a pasar por ese mismo sitio, pero se han parado, han cogido el pañuelo, lo han leído, y lo han vuelto a dejar en su sitio. 

Aquí el fin del experimento.

Como conclusión me atrevería a decir que, a pesar de que vemos que una y otra vez somos tontos y caemos en las mismas trampas de toda la vida, hechas por las mismas personas, siempre tenemos la esperanza de que la próxima vez no sea una trampa más, y lo volvemos a intentar.

De esperanza se vive, de trampas no.

También resulta curioso y tonto que hayas leído este experimento sabiendo lo curioso y lo tonto que es desde el título. Ah, y lo has leído, y lo sabes, no intentes disimularlo.

Cogiendo forma

Tenía muchas ganas de escribir algo hoy, y no es para menos. Desde hace unas semanas estoy corriendo todos los días que puedo, empecé junto con los estudios para los exámenes para librarme de tensiones y así de paso adelgazaba todos los males que he ido acumulando este año, sobre todo debidos a las comidas no demasiado saludables que me he estado preparando (vivir fuera de casa es una experiencia nueva, que te arruina la dieta). Llevo bastante corriendo y lo he notado, cada día aguanto más tiempo, y cada día llevo un mejor ritmo, hago cambios de ritmo, busco pendientes, etc. Es un gran paso.

No solo eso, sino que además desde el lunes estoy yendo al gimnasio y nadando (no demasiado, ya que llevo un año sin nadar). Cada vez me siento mejor, es un hecho ya. No es solo por el aspecto físico, que realmente es lo de menos, sino ya por como me siento ahora mismo. Tengo ganas de hacer deporte, de hacer cosas sanas, de subir por las escaleras los 7 pisos de mi casa y de dejar el coche al lado y mirarme a ver si encuentro mi bici por el cuartito del apartamento en la playa. Ésto del deporte es fascinante.

Pero no es por eso por lo que tenía ganas de escribir. Esta semana he ido a nadar dos días, el primero fue un poco decepcionante porque casi me ahogo, pero el segundo ya fue mucho mejor. Ésto me sirvió para darme cuenta de cuánto echo de menos el nadar; y más aún para admitir que realmente me encantaría volver a practicar ese deporte que he amado durante todos estos años.

Recientemente, hablé con mi padre sobre las posibles alternativas que tenía de cara a practicar algún tipo de deporte durante el año que pudiese complementar mis estudios y que fuese lo más parecido a lo que estoy buscando, y llegamos a una conclusión: No tenemos que buscar alternativas, sino soluciones para jugar. De esta forma, voy a intentarlo todo para seguir jugando al Waterpolo la temporada que viene, entrenando, si me dejan, en Castellón.


Espero que se me acoplen los entrenamientos con las clases y prácticas, y que me metan mucha caña. Creo que cuando se lo cuente a Rubén se llevará una alegría.

Creo que vuelvo, y esa es la idea que va cogiendo cada día una mejor forma en mi cabeza.

miércoles, 8 de junio de 2011

Me ahogaba

Hoy me he vuelto a meter en una piscina después de un año entero sin nadar. Era una piscina cualquiera, de éstas públicas que por la mañana se llenan de personas mayores con la intención de hacer tres o cuatro largos para..., espera, nunca he sabido por qué las personas mayores hacen tres o cuatro largos y luego se van... Pues eso, era una piscina corriente, de éstas que huelen a cloro, de éstas que tienen detrás una piscina más pequeña (se llama de calentamiento) donde las mujeres hacen aquagym, de éstas donde hay un socorrista que siempre te mira mal, pues de ésas.


No sabía que se te podía olvidar nadar, de hecho no creía que se te olvidase tan pronto. Llevo nadando toda mi vida, primero en cursillos, luego en waterpolo durante 8 o 9 años, y ahora se me olvida nadar. Suena pésimo. El problema no es que se me olvide nadar, que no ha sido exactamente lo que me ha pasado, sino que he nadado un ínfima parte de lo que hubiese nadado en un entrenamiento corriente y no podía más. Ésto antes no me pasaba.

Nadar es una actividad que nunca me ha gustado demasiado. Mientras nadas tu cerebro entra en una especie de bucle repetitivo que no acaba nunca. Es algo así como: "brazada, brazada, brazada, respiro, brazada, brazada...". Si acumulas las brazadas consigues avanzar metros, y junto con los metros vienen los largos. Si nadas un poco más seriamente tienes que controlar los tiempos con un reloj que va marcando los minutos, pero eso es fácil.

Jamás pensé que diría ésto, pero lo echo de menos.

domingo, 5 de junio de 2011

Paella de Verduras

Me levanto de la cama y no me cuesta, no sé por qué será, pero a lo mejor tiene que ver con que me despierto tres horas después de a lo que me he acostumbrado. Me levanto tranquilo, y desayuno tranquilo, y me pongo al ordenador tranquilo, y escucho música tranquilo, y me da por escribir, sí, y tranquilo. Ésto es vida.

Huele a libertad, y también a la paella de verduras que está cocinando mi padre, que tiene una pinta... Creo que ésto es a lo que se le llama felicidad. En este momento lo tengo todo, aunque más o menos cerca de mí. Lo que no tengo son preocupaciones, o almenos no de momento, estimo que en un par de días llegarán.


Ahora mismo tengo millones de planes para todo lo que queda de verano, y no puedo parar de sonreír. Parece como si todo se haya acabado; pero es primero, y no ha hecho más que empezar.